La fórmula de la felicidad

¿Existe realmente la fórmula de la felicidad? ¿Es posible vivir con una sensación de plenitud constante? ¿Podemos controlar nuestra felicidad? ¿Qué es la felicidad?

Vivimos en una época en la que se ha construido todo un negocio entorno a la felicidad. Un mercado lleno de desinformación, promesas vacías y fórmulas mágicas que, en realidad, no funcionan. En esta primera entrada del blog, quiero hablarte con claridad sobre este tema, desmentir algunos mitos y mostrarte lo que sí puedes hacer para construir una vida más feliz y plena.

Uno de los deseos más comunes que escucho en consulta es este:

«Quiero ser más feliz, tener más paz y sentirme más lleno por dentro.»

Y aunque cada persona es diferente, con vidas, historias y dificultades únicas que harán el camino distinto, hay ciertos principios y herramientas generales que pueden ayudarte a caminar hacia esas sensaciones de felicidad. 

En este blog te compartiré información clara, basada en el conocimiento que nos aporta la psicología. Además al final te dejaré un pequeño regalo (puedes estar tranqui, esto no es un embudo de ventas) que te servirá como primer paso en ese camino. 

Felicidad

Definamos la felicidad

Podríamos ponernos filosóficos y debatir durante horas sobre qué es la felicidad. Desde la percepción subjetiva de bienestar hasta la autorrealización personal… Pero seamos sinceros: definir esos conceptos de forma práctica y medible no es tan simple; ponte a definir también qué diablos es autorrealización… es el cuento de nunca acabar. 

Nos dejamos de líos, vamos a simplificarlo.

Para efectos medibles, objetivos y útiles, podríamos decir que ser feliz es tener ganas de hacer cosas y experimentar emociones agradables la mayor parte del tiempo. Claro, directo y sin vueltas. 

Porque, seamos honestos:

¿A quién no le gusta sentir emociones agradables? Las llamamos «agradables» por algo. Tenerlas de forma frecuente parece, entonces, un objetivo bastante razonable.

Ayudarte a generar más motivación o ganas de hacer cosas, más disfrute y más bienestar en tu día a día es mi objetivo con esta entrada. 

Desmintiendo mitos

La formula de la felicidad ha sido un título un poco trampa, existen formas de sentirse más feliz durante más tiempo, pero no es posible sentir esas emociones constantemente.  Vamos dejar unas cosas claras acerca de la felicidad:

1) No controlamos todo lo que ocurre fuera.

Durante nuestra vida van a pasar cosas que nos produzcan ansiedad, tristeza, angustia..., y eso no está mal, no es un error del sistema. 

Esas emociones pueden servirnos para ponernos en marcha y buscar soluciones. Piensa qué poco adaptativo sería que se quemara tu casa y tú no sintieras ansiedad, sino tranquilidad: «joder, qué calorcito tan rico«, acabarías calcinado, necesitamos esas emociones negativas. 

Así mismo es normal que si nos abruma una sucesión de hechos desagradables, no sea posible sentirse bien. 

Tenemos aquí el primer consejo: la búsqueda de la felicidad no viene de la evitación del malestar, el malestar es necesario e inevitable. 

2) El fenómeno de saciedad o no hay algo milagroso y único.

Personalmente me encanta el pan, soy un fan absoluto del pan, pero tal vez me gustaría menos si comiera pan y únicamente pan 24/7. 

La felicidad no se encuentra en una única cosa, ni en cumplir una única meta concreta. En la vida hay que echarle cosas al pan o el pan dejará de gustarnos tanto, hay que añadir variedad a nuestra vida, llenar el día a día de cositas que te gusten y te llenen. A su vez si no disfrutas del camino, no esperes disfrutar del destino. 

Segundo consejo: «no comas solo pan». Haz los procesos agradables y diversifica tus fuentes de bienestar. 

3) Existen cosas necesarias para la felicidad.

Sí…, y no.

Obviamente, hay necesidades básicas: comer, tener un techo, vínculos humanos. Pero la felicidad no responde a una checklist universal.

Dos personas con estilos de vida completamente distintos pueden sentirse igualmente plenas.

¿No quieres tener hijos? ¿No te interesa ascender en tu trabajo o comprarte una casa? Está bien.
Lo que te hace feliz no tiene que parecerse a lo de nadie más. 

Tercer consejo: Suelta la lista que te vendió la sociedad. Diseña la tuya.

4) Las ganas de hacer cosas vienen.

Terriblemente falso, las ganas de hacer cosas se construyen, se aprenden. 

Piensa en un bebé. ¿Cuántas ganas tiene de ponerse a hacer sentadillas o leer un libro? Durante nuestra vida aprendemos a disfrutar de actividades. ¿Nada te hace ilusión? Pues que no cunda el pánico, hay solución. 

Cuarto consejo: No esperes a tener ganas. Empieza con pasos pequeños, y las ganas vendrán después. 

Insatisfacción crónica

Por norma general, se nos dice que para ser felices debemos cumplir ciertas metas:

Estudiar, trabajar, hacer ejercicio, superarnos constantemente…

Y así lo hacemos: nos esforzamos, nos exigimos, seguimos el plan. Pero pasa el tiempo y seguimos igual. Esa sensación de vacío persiste. Sentimos que nunca es suficiente. Siempre hay algo más que deberíamos estar haciendo.

El ciclo de la insatisfacción

Muchas veces, lo que nos impulsa a seguir no es aquello que nos hace felices, sino la ansiedad por no estar cumpliendo con lo que «deberíamos».

Entramos en un bucle:

Logramos una meta → sentimos alivio temporal → aparece una nueva exigencia → volvemos al malestar → repetimos.

Y ese ciclo, aunque disfrazado de éxito o productividad, no nos hace sentir plenos, solo nos mantiene ocupados muchas veces «en piloto automático». 

El problema no eres tú, es el modelo que te han vendido. 

Vivimos en una sociedad que nos ha vendido una idea equivocada del bienestar. Nos enseñaron que la felicidad está al final de un camino lineal de logros muy concretos, y es cierto que nos pueden llegar a generar felicidad de forma puntual. Pero la mayoría de las veces ese bienestar nunca llega, o lo hace solo en forma de alivio fugaz.

Y lo más común es que caigamos en esas dinámicas sin darnos cuenta, simplemente porque queremos sentirnos mejor. Pero no funciona.

Por suerte, estás leyendo esto y te voy a dar unas cuantas pinceladas más sobre qué sí funciona. 

 

La verdadera fórmula de la felicidad

Un poco de ciencia para entender la felicidad

Tranquilo, no voy a darte una clase de psicología extensa, pero sí necesito contarte brevemente dos conceptos que nos ayudarán a entender por qué algunas cosas nos hacen sentir bien y cómo podemos aprovechar eso con las recomendaciones que vienen más adelante.

Reforzamiento positivo: lo que nos hace repetir conductas

Yo trabajo. ¿Por qué? Porque a final de mes aparece dinerito en mi cuenta, con el que compro pan, pago el alquiler y sobrevivo. Es bastante probable —rozando el 100%— que me levante y me ponga a trabajar cuando toca.

Esto se llama reforzamiento positivo:

El reforzamiento es un aumento de probabilidad de emisión de un comportamiento. En este caso el dinero sería el reforzador y la conducta reforzada ir a trabajar.

Más ejemplos:

  • Si cada vez que me saludas por la calle te doy 100 €, lo más probable es que me saludes siempre.

  • Si cuento un chiste y sonríes, probablemente repita ese tipo de chistes.

  • Si haces algo que te genera una emoción positiva, es más probable que lo repitas.

Se llama “positivo” no porque sea bueno o malo, sino porque aparece algo (una sonrisa, dinero, halago, sensación agradable…). Algo a tener en cuenta es que no hace falta que seamos conscientes de ello, esto pasa con todo constantemente, lo sepas o no. 

Estímulos condicionados: lo que te hace sentir emociones. 

El segundo concepto son los estímulos condicionados. Es un proceso automático que explica el funcionamiento de las emociones. 
Un estímulo genera una respuesta previamente aprendida. 

Ejemplos:

  • Ver a tu perro feliz → te pone feliz.

  • Encontrarte el desayuno hecho → alegría instantánea.

  • Que disfrutes este blog → me alicata el alma.

La fórmula es simple:

Estímulo condicionado → Respuesta condicionada

Y esto aplica también a lo desagradable. Por ejemplo:

Si yo te digo “han atropellado a tu gato”, no sirve que te diga “pero no te pongas triste, eh”. Es igual de absurdo que decir “no te rayes” ante algo doloroso. 

Estas respuestas no se controlan voluntariamente. 

¿Y esto qué tiene que ver con la felicidad?

Con estos dos ingredientes —reforzamiento positivo y condicionamiento clásico— tenemos la base para empezar a entender cómo construir más bienestar en nuestra vida.

Ahora que tenemos los conceptos, vamos a ordenar la ecuación.

 

Aplicación

La verdad que nadie te dice (porque no suena épica)

Esto que voy a decir puede sonar demasiado obvio. Tan obvio que la mayoría lo ignora.
Tan obvio que el vendehúmos de turno no lo menciona, porque no queda bien en una frase épica para Instagram.

Para ser más feliz hay que hacer cosas. 

No cualquier cosa. Cosas que nos expongan a estímulos agradables.

¿Por qué? Porque si esas acciones te hacen sentir bien, por reforzamiento positivo, querrás repetirlas. Y si las repites, se vuelve más fácil crear una rutina que te genere bienestar a dichas situaciones.

Activación conductual: la estrategia que sí funciona

Mejorar nuestro tiempo de ocio —añadiendo detallitos que nos gusten en el día a día— es una de las formas más efectivas de mejorar el estado de ánimo.

“¿Pero Kevin, tantas vueltas para esto?”

Sí, porque esto que parece tan simple, en psicología se llama activación conductual, y no es poca cosa:
Es la técnica con más evidencia científica para abordar la «depresión» o, mejor dicho, las conductas depresivas. 

Esto no es una opinión de un disfrutón de la vida, que intento serlo, se ha demostrado científicamente y se conocen los procesos (los que hemos comentado) que explican esa causalidad. 

¿Vas a esperar a estar mal para empezar?

Sabiendo esto, ¿de verdad vas a esperar a estar triste para actuar? ¿Vas a seguir consejos vacíos sacados de un hilo viral, o vas a aplicar algo que realmente funciona?

Obviamente, cada persona tiene diferentes cantidades de tiempo libre y obligaciones. Y la vida puede estar dándote una paliza y esto no te hará feliz, pero ayudará a que estés algo mejor.

Si no das importancia a cómo inviertes tu ocio y tus pequeñas acciones diarias, no esperes sentirte mejor solo por desearlo.

El regalo

De este tema podría hablar horas, escribir un libro siendo infinitamente más riguroso, pero mi idea es que sirva de algo. Realmente es bastante más complejo, yo no te voy a mentir, pero créeme que si realizas lo aprendido en esta entrada y le das caña al regalito lo vas a notar. 

¡Vamos al regalo! Llevo un tiempo trabajando en un documento con mis clientes y conmigo mismo que funciona bastante bien. Obviamente no sustituye el trabajo con un o una profesional de la psicología, pero puede ayudar y es gratis. Si has llegado hasta aquí te lo regalo (espero que sea reforzador suficientemente potente para volver a leerme y tal vez para dejarme un bonito comentario).

https://docs.google.com/spreadsheets/d/1Ruu_Chherfpbgb3_32NZm_Np3r8P5jE6FrNOpK_dvfw/edit?usp=sharing

Una vez te dé acceso, le haces una copia y to pa ti, ¡pa que te lo goces! Un abrazo y a cuidarse mucho.

4 comentarios en «La fórmula de la felicidad»

  1. Qué maravilla de post! Completo, explicado de forma sencilla y además generoso. Ojalá encontrar más contenido como este, bien apetitivo y reforzante para quien busca leer algo que hable de psicología de verdad. Lo tiene todo para volver por aquí muchas más veces ❤️❤️❤️

    Responder
  2. Llevo tiempo siguiendo el trabajo de Kevin en redes y siempre me ha gustado muchísimo su divulgación y el bien que trata de hacer con ella. Hoy he dado con el blog de absoluta paranoia jaja y este artículo me ha parecido TOP y súper práctico 🙏🏻❤️

    Espero que si el tiempo y las ganas se lo permiten pueda hacer más porque es BRUTAL.
    Muchas gracias ☺️

    Responder

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